domingo, enero 21, 2007

Oporto

Días posteriores a nuestro recital en Estambul decidimos asentarnos en Barcelona, para ensayar y descansar. Aunque los inconvenientes no pudieron faltar y debido a la epidemia de resfriados, nos costó muchisímo equilibrar nuestra salud. Recuerdo bien que en la noche anterior a nuestro recital, apenas estabamos partiendo hacia Madrid. Tras unas pequeñas averías, llegamos después de la medianoche a Madrid. Tan sólo llegar allí, el corazón empezó a latir fuertemente. Nos quedamos un par de horas descansando y nos marchamos hacia Oporto. No sé que sentía, si nervios, miedo, alegría, o todas las emociones a la vez. Y tampoco sé porqué. Tal vez era el hecho de competir después de tanto tiempo. Porqué aunque si, siempre antes de hacer un recital me comen los nervios. Pero hoy era diferente, muy diferente.

Al llegar fuimos de inmediato al hotel. Para dormir al menos un par de horas. Despertamos casi a las 10 menos 30, teníamos que ir al club y chequear todo el equipo del escenario. Tocabamos a las 12, el primer recital de ese día en el club y el recital de inaguración para la competencia. Y es terrible tocar y no conocer lo que hará tu competencia y cuánto tendrás que esforzarte. Pierdes ventaja, pero bueno, nuestra misión no era ganar. Tuvimos muy en cuenta los detalles del escenario, el equipo y todo lo demás. Este día la actuación tendría que ser maravillosa. Y con nuestros pasados esfuerzos, habíamos conseguido potenciar nuestra ambición para causar más sensación.

Detrás del escenario sentiamos la euforia en el ambiente. El ::♫ ElectricBeats ♫::[PO] albergaba a más de 2000 fans portugueses que gritaban aclamandonos. De alguna manera esto me produjo una mezcla de emociones entre nervios y una inmortal alegría. Era el momento de dar la cara... y sinceramente, fué una entrada triunfal. La gente gritaba entusiasmada. Cuántos no se habrán dejado su garganta ese día.

Al empezar y cómo es costumbre. Saludamos amablemente y el público respondio muy bien. Los rostros adolescentes abundaban por doquier, también de adultos, pero en menor cantidad con respecto a los jóvenes. Tocamos Alone y no fué muy impactante. Para animar el ambiente hice cantar al público nuestra reconocida canción "Winter". Tocamos un par de canciones más y ya era la hora de aumentar el volumen y poner a tono nuestros potentes altavoces. Seguidamente Rosa sorprendió con su número, un muy bien logrado baile al estilo robot. Qué sin duda impactó. Un par de canciones más y era hora de charla un poco con el público y crear un ambiente más confiable. Tocamos algo más, pero notabamos que no eran las canciones sensación, aunque sin embargo, la atmósfera era exquisita; la gente bailaba sin parar, cantaban locamente, había mucha emoción e hicimos nuestra mejor entrega. Pero para ello teníamos nuestro potencial para el final. Luego el club se llenó de sentimiento, cuando dediqué nuestra reciente canción "I'm Going to Fly" a Andrés, mi gran popoamor. La canción resultó muy agradable y los ánimos se tornaron más éxitosos. Decidimos despedirnos "engañosamente" dandole la mano a nuestro público. Y bajamos de aquel escenario dónde disfrutamos de una experiencia única.

Pero claro está que no dejaríamos a la gente con las ganas de nuestros más exitosos temas. De alguna manera ellos presentían que volveríamos. Detrás del escenario se escuchaban aún a nuestros fans aclamando nuestra presencia, pidiendo mucho más y cantando los coros de nuestras más populares canciones.

Y efectivamente pocos minutos después, para sorpresa y alegría del público volvimos al escenario interpretando un bis de nuestra conocida balada "Our Love" la gente gritaba emocionadisima y al terminar pedían más y más. Y por supuesto, decidimos complacerles tocando el bis de "Summer" una canción que hizó bailar y cantar sin parar. La gente aún, ilusionada pedía más. Podríamos habernos quedado allí horas y horas pero erael momento de marcharnos, y bajamos del escenario. Detrás del escenario, aún se oían los gritos de la gente, quiénes se marcharon poco después.

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